Si, por motivos espaciales, no puede conseguir su ejemplar de "El motivo es lo de menos", escriba a maralcram1@gmail.com y solicite uno. El precio global es de 10 euros más gastos de envío.

28 noviembre, 2009

Tal vez porque la vida
te acoge, -a ratos leve-,
y en otros ratos hace
que huyas hasta el mundo...
Tal vez, -por ese hecho-
a veces me pregunto
si no será más facil
cumplir, firmar que aceptas
y luego, dividido,
volver sobre tus pasos...
-hacer como que todo,
aún tiene algún su sentido-.


18 noviembre, 2009



Sólo necesitaba un hueco, una raíz, algo. Algo a lo que asirme con fuerza para evitar –falsamente- precipitarme, de un momento a otro, hasta el éxodo del mundo y de los otros. Explicarle a él, a esa persona que, de repente, había aparecido en mi vida y que era tan extraña, tan callada, tan misteriosa que no, que no podía hablar cuando todos los demás lo hacían era una tarea, cuanto menos, ardua. ¿Qué le iba decir? “Mira, es que yo… Verás, soy así de imbécil”. No… ¡Qué va! No me iba a entender o, quizá, yo no tuviese ganas de explicar más nada. Porque lo cierto es que lo que más me apetecía era que me entendiese, sin más. Sin ninguna explicación, ninguna farsa. Ningún otro capaz de interrumpir a cualquier hora y transformarlo todo en eso, en esa pesada sensación de estar demás, de que nadie oye; de que nada, absolutamente nada merece la pena.
Lo que de verdad quería decirle es que echaba de menos, por encima de todas las cosas, mi habitación, mi mesa y mi ventana. Que extrañaba el silencio de mi casa. O el sonido del teléfono sin voz al otro lado. Ni a éste. No como allí, en aquel sitio en el que todos saltaban de sus puestos para responder cuanto antes y pasar también, cuanto antes, la llamada al de al lado. “Es para ti”. Sí. Yo no quería ser uno más. Me negaba. Tampoco es que quisiera ser uno menos. Soy así. Quien me conoce lo sabe. Y quien me conoce, no se mete a juzgar nada, no me pregunta “Qué haces aquí, tan solo”. Sabe que, simplemente, estoy. Que lo necesito. Que lo he decidido. Sin más. Sin menos.
La cuestión es que –a más que me pese- no sé qué debo hacer. No sé si eso es lo que quiero, o es lo otro o lo de más allá. A veces no me sirve que me digan “eres bueno”. Porque, esta es la cuestión, yo sé que todos lo son pero no quieren. Porque serlo es hacer cada segundo. Saber que se ha de hacer y llevarlo hasta las últimas consecuencias. Y eso, eso es pesado y cansa y, a veces, no gusta demasiado. Entonces, es mejor ser uno más de esa manada. Y hacer como que todo te interesa mucho cuando no es cierto. Y dedicar palabrería, palabrería barata para ensalzar lo que no existe.
Sólo necesitaba un hueco, una raíz, algo. Algo a lo que asirme.

08 noviembre, 2009

A veces, sin quererlo,
Acabas recluido en sus maneras,
Su forma de encriptar lo que es sencillo,
Y sientes, por momentos, una ruina
Tan grande,
Tan mortal como sus almas…

Entonces, solo entonces
Te preguntas,
Te inquietas,
Te persigues,
Te haces otro…
Y piensas –es un bulo-
Que en el sitio,
En ese sitio absurdo que ahora ocupas,
Te vas a convertir en otro muerto,
En otro desleal, otra mentira,
Otro, sin excepción, que vive preso,
Atado porque sí,
Muriendo a golpes.

02 noviembre, 2009





Si es verdad que todo tiene su momento
Y es verdad que, cuando menos te lo esperas,
Aparece, sin llamarlo, aquel olvido
Tan voraz que en un instante puede hacerte
Despegar, por fin, un nombre de tu alma;
¿Por qué a mí me tiene el verbo abandonado
Hecho trizas en mi absurdo amarte entero
Como si esto, este pesar, no fuese grave
Ni me hiciese, cada vez, perder el norte?



Evaristo Puente

28 octubre, 2009


Gracias a todos por estar ahí... El poema vuestro es, sin duda, INMEJORABLE



Alma trashumante…
¿A qué sabe el alma?
-yo-
-tú, tú, tú-
-yo, yo-
-nosotros…-
¿Negar la verdad es creer en nada?
Tal vez, la complicidad
-¿o la hostilidad?-
No.
Luz. Más luz, por favor.
¿Qué tocará esta noche?
¿Cena o naufragio?
Quizá, si tuviera sólo tres patas
Pincharía un poco menos…
-sería mi tridente-.
La cuestión será…
¿Sentir en voz bajita?…sí
Sentir en voz bajita.
¿Los pájaros son nubes que sangran?
¿las gaviotas estornudan constipadas?
Porque…
“Yo también soy Evaristo, ¿sabes?”
Y tu temblor me ha sacudido tanto
Que ahora, casi, no sé
Cómo volver hasta casa…
Lo olvidé

22 octubre, 2009



No me gusta hablar de cosas sin sentido aparente. Tampoco me gustan las referencias. Aunque me encanta escuchar -por lo mucho que aprendo siempre-, a veces también extraño algún oído dispuesto, alguna mirada posada solamente en la palabra –sin más-. Me gusta estar sentado conmigo mismo y que nadie me pregunte “¿dónde andas?”. Me gusta mirar el ritmo de la calle desde mi ventana. A veces me molestan ciertos comentarios y no encuentro las razones. Me gusta mirar a los niños (siempre sonríen y me devuelven la ojeada). No me gusta sentir que quien me habla expone sólo contrarios. Prefiero el Uno al grupo. Me gusta pasearme por la casa, mirar al suelo y recitar sin decir nada. También me gusta dejar de hacer y observar largo y tendido a mis animales. No me gustan los tonos de voz altos. Tampoco los adornos (casi de ningún tipo), ni los disfraces. Me gustan el negro y el azul y detesto el rosa. No me gusta sentir el paso tiempo. Ni pensarlo. Me gusta que los libros me emocionen. Que el silencio acompañe. Las paredes blancas, la luz cuando amanece, dormir con una hoja de la ventana abierta en invierno, el tacto de alguna ropa, tumbarme en el suelo, cerrar pocas puertas en la casa (tal vez sólo la de la calle), mirarme en el espejo hasta que parezco otra persona, mascar chicle, el café.
Me gusta descubrir, por encima de todas las cosas…

15 octubre, 2009



CARTA V


Gritar ya no es bastante. La espera termina venciendo al sueño, a los deseos de abrir los ojos y poder verte entera ¿Dónde estás que no te encuentro? ¿Has decidido huir por miedo o simplemente hiciste las maletas con ganas de mirar nuevos paisajes? Cada anochecer llamas a mi puerta y apareces más real que nunca ¡Te ves tan linda en este nuevo contexto! Y pongo, como el que no quiere la cosa, palabras que quisiera oír sonar desde tu boca; y te disfrazo a merced de mis deseos, mis ansias por saber que estás muy cerca, con telas que yo mismo cosí para adornarte. Lo sé. Soy un loco sin remedio. Me hace feliz crearte de la nada, tomar por afición los barros de mi mente y moldearte a imagen y semejanza de la mismísima Cleopatra.
Si de verdad tanta imagen fuera cierta creo que ni siquiera sabría adorarte como mereces.
Me contenta únicamente narrarme historias. Dividirte como si tú fueses verdadera sólo en parte y vivir para esperar que algún día (no sé cuándo) aparezcas, te plantes frente a frente y me digas que me amas sobre todo lo que es humano.

PD. La imaginación enferma nunca encuentra límites.



(Avance de la próxima novela)

12 octubre, 2009





No hay luz en cualquier luz y todo brilla.

¿Acaso no es ya luz la anochecida,
Las olas que, en la mar, se arquean graves
Y acogen, en su ser, hasta la fecha:
Las aves, la bondad, la gente en calma?

¿Y no es también fulgor la risa humana,
El verbo bienhechor, la mano absuelta,
O aquella sensación de andar sin rumbo
Y toda esa quietud que, a ratos, vuelve?

Por eso cada noche me despierto
Y miro, sin saber, hacia lo alto:
La luna en lo cubierto me recuerda
Que no todo lo oscuro suena grave
Ni toda la verdad suena a flaqueza
-Depende, si es así, del ojo absorto,
Del pecho que, sin luz, busca señales-.

08 octubre, 2009



Asirse con fuerza es la forma
De parecer que estás vivo:
No hay renuncia sin castigo
Ni espacio sin desalojos.

06 octubre, 2009

Para que entren cosas nuevas hemos de deshacernos de cierto lastre: ciertos colores, ciertas dudas, cierto estar sin voz ni voto.

21 septiembre, 2009



Este otro yo
No es más que yo
Ni llega a él.
Esta mitad.
Este leal o detractor…
¿Es algo más
O algo peor
De lo que fui?

11 septiembre, 2009




Nunca me obstinaron esas rutas;
Todas esas vías sin solado
Que unen, en su curso, otras mitades
Llenas, como yo, de olor a liza.

Nunca me asustó la noche al raso;
Esa sensación de fiera intrusa
Que hace, cuando quiere, de ente ilustre
Y otras, sin opción, se larga al bosque
-lleno, hasta morir, de tanto mando-.

Nunca, –todo es cierto-, me tomaron
De ave, montaraz, erial tranquilo,
Lejos del cansino tufo a mugre
Que hace del fugado en cada monte
Un hombre, sin más, un ente en fuga.

01 septiembre, 2009


Exprime cualquier resto de deseo
A poco que analices este gesto
Y entiendas que mi sed sólo se calma
A base de inventar, de hacer de manso

12 agosto, 2009



Intento comprender en dónde habito,

oirme más allá de tanto engaño,

vengarme, por mí mismo, de mí mismo

y obviar a quien, por gusto, nunca oye.


Pretendo no tomar más referencias

que aquellas que, de sobra, ya son mías;

y obrar como si aquí, lejos del mundo,

la angustia no sonase siempre duelo.


Quisiera no pecar de prepotente,

hacerme cada día más humano,

cumplir, como hasta ahora, con la vida,

sentir que de esta voz no nacen manchas

-tan solo indecisión, ciertas sospechas,

el leve vacilar de quien palpita-

02 agosto, 2009



Hace tiempo que no aparezco. Hace tiempo que no desaparezco, que no me encuentro y que, tampoco, me dejo encontar por mí...

-III-

En ciertas ocasiones me pregunto
Por qué nadie comulga con mi credo
Ni asiente cuando más lo necesito
O busca una razón en esta forma
Después de combatir durante tanto…

A veces lo que hago es irme lejos,
Callar porque no sé dónde encontrarme,
Sentarme en un sofá,
Pensar con gestos,
Volverme contra mí,
Vivir a medias.


13 julio, 2009


Yo tengo una fachada que me anula.
Un gesto que se hace,
Se crece,
Se moldea,
Y engaña a todos esos
Que, piensan, soy airado.

Yo tengo una verdad que, a veces, cansa,
Incluso para mí, que soy quien hablo;
E intento, sin señal, salir a flote,
Hacerles entender que no por gusto
Defiendo tan tenaz que hacer de bueno
No es sólo convencer a quien más duda.

29 junio, 2009






Hoy es mi cumpleaños y, por tanto, algo muy mío...




No hay por qué, amigo,
Después de tantos años
De guerras esculpidas
-sin ciertas herramientas
Templando la batalla-,
Rendirse porque obliguen
Ni obviar porque sean ellos
Los únicos que asientan.

No hay por qué, ya digo,
Dejarse hacer a antojo
Ni darles tregua alguna
Si no es para vencerles
Y hacerlos hombres libres…

Lo que hay, no dudes,
Es todo lo que miras y describes,
La vida reclinada en cada patio,
Los sueños…
El verso y cada uno de tus pasos,
La ternura…
El fiel que, como tú, sabe de luchas,
El amo sin disfraces,
El poeta.


23 junio, 2009



-I-

No tengo sino un único estertor que habla de aquello,
De todos esos días de hacer sin tener ganas,
De oír porque te piden que calles y ahora escuches
Y obrar como si todo no fuese más que un debe.

No siento, aunque quisiese, las últimas razones,
Vivir resquebrajado, a veces, te perfora
Y, entonces, sólo gritas,
Te ofuscas,
Te cabreas,
Y entiendes que esos años son todo una mentira
Un verbo desleal,
Un fallo absurdo.

14 junio, 2009



Todo el mundo tiene un sueño en la mesilla.
Una frase que retoma
Porque el tiempo no le deja
Despedirse sin recelo
-¿y si aquello hubiese sido?-.
Todo el mundo
-no lo dudo-
Tiene historias, más historias encubiertas,
Enunciados, casi siempre, prorrogados
Una ingrata sensación de no haber hecho
Y un litigio personal consigo mismo…
-¿dónde habito?-
Todo el mundo reconoce, intempestivo,
Que hay miserias que jamás se van de balde
Añoranzas que decrecen con el tiempo
O canciones que ahora suenan de otro modo
Porque, al cabo, el hombre es tan solo un hombre
Temeroso de ejercer y verse libre.

04 junio, 2009

Me gustaría saber algo
Sobre el trámite, sin paz, que es esta vida.
Saber de qué manera uno se sienta
Y aprende, -sin sentirlo-, que, de hacerlo,
Jamás hubiese sido provechoso…

Qué será -¿por qué no?- de esta materia,
Este pulso sin compás,
-a ratos mustio-,
Este verbo, este sin ser, aquella mesa,
Cualquier tiento, seducción,
Cualquier memoria…

Me gustaría saber y, sin embargo,
A veces no pretendo saber nada
Ni obrar como hasta aquí,
Ni hacer de adulto,
Ni hablar de que esta voz quizá no exista
Porque, -esta es la verdad-, saberlo cansa.


(A partir del poema "Me gustaría saber"
de Luís Felipe Comendador)